Atención clínica y consultas


Rechazo de la propia imagen corporal


Gordos, flacos, altos, bajos, morenos, rubios, de nariz aguileña o respingona, con mucho pecho, con poco pecho, de ojos rasgados, de ojos redondos, con piernas largas, con piernas cortas, musculados, flácidos… La lista resultaría casi infinita si quisiéramos dejar constancia de qué aspectos del cuerpo quisieran mejorar muchas personas.

El cuerpo está sometido a un modelo en el que hombres y mujeres deben ser de una determinada forma. ¿Ese es el cuerpo que anhelas conseguir? ¿Puedes hacerlo? Y, en el supuesto de que lo hagas, ¿sería un cuerpo para qué, con qué objetivo, para agradar o para agradarte? ¿O acaso para agredir o agredirte?

La imagen corporal es el modo en el que nos percibimos a nosotros mismos, pero también determina la manera en que sentimos y actuamos en relación con otros. Dicha imagen va construyéndose a medida que crecemos, y depende de cómo interiorizamos la vivencia del propio cuerpo en las diferentes etapas de la vida. En la construcción de nuestra imagen intervienen las figuras de apego, los educadores y modelos posteriores, y a esos factores se suman la cultura, la moda y el mercado de consumo. Cuestionar los mensajes que provienen de esas fuentes en una terapia psicoanalítica contribuye a la construcción de una imagen corporal con la cual sentirnos satisfechos. El trabajo sobre los aspectos emocionales es una vía para lograr una imagen corporal aceptada por uno mismo. Manipular el cuerpo, si no cambiamos nuestra forma de pensarlo y sentirlo, no alterará la percepción de una imagen corporal negativa.


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