Muchas frases redundan en la idea de lo fácil que es comunicarse y lo complicado que lo hacemos. Lo cierto es que llevar adelante relaciones personales es una de las tareas más difíciles a la que nos enfrentamos, y la relación de pareja lo es aún más. Caemos en discusiones interminables, tememos hablar de ciertos temas, nos sentimos exigidos y/o esperamos algunas conductas o actitudes del otro, etc.
Ahora bien, ¿por qué esto es así?, por qué podemos conversar tan bien con las amistades pero con la pareja a veces sentimos que estamos atravesando un campo minado? Muchos son los factores y procesos que se activan en esta modalidad vincular.